miércoles, julio 13, 2005

Cine de barrio quinqui

A mi buen amigo Bruce Lee, el as de bastos.

Cuando un muchacho es capaz de sacar una navaja y robarle la cartera a un obrero que se dirige al trabajo, es que algo va mal, algo no funciona en esta sociedad. José Sacristán en “Navajeros”.

Antes de empezar con el artículo me gustaría decir que el cine sobre delincuencia o héroes de la marginación que se va a tratar en estas líneas había comenzado en España en los 40, con la película de Antonio Santillán titulada “Enemigos”. Sin embargo no estoy yo, con el calor que hace, por realizar un ejercicio tan grande porque al fin y al cabo voy a cobrar lo mismo sin tragarme cintas de ideología franquista.

Toda esta historia empieza con “Perros callejeros”, película protagonizada por Ángel Fernández Franco (auténtico quinqui rescatado del popular barrio de La Mina en la ciudad condal). La ya lejanísima jerga marginal está muy lejos de la marginación actual, sin embargo, los dejes, el ritmo, las miradas, las posturas… ahí quedan. José Antonio de la Loma presenta una verdad incómoda de visionar para aquellos españoles de miradas limpias y grandes esperanzas que uno asocia a una transición llena de “libertad, libertad, sin ira” del grupo Jarcha.

La película supuso un filón que dio lugar a “Perros callejeros 2” y a “Los últimos golpes del Torete”. De la última destacar ese encuentro de ficción atracando un banco de los dos megaquinquis que salían en los periódicos: “El torete” y “El vaquilla” juntos y en plena acción.

Eloy de la Iglesia trató de hacernos llegar hasta Madrid (el otro frente sociológico del subgénero) “Navajeros” (la mejor película de la historia, Bruce), con banda sonora de Burning, Rumba 3 y Gato Pérez. Basada libremente en la biografía de José Joaquín Sánchez Frutos, “El Jaro” (evocado por el maestro Joaquín Sabina en esa que empieza “Macarra de ceñido pantalón…”) que a fuerza de reincidir en delitos irá adentrándose en un camino sin retorno de reformatorios primero y posteriormente de cárceles. El Jaro morirá de una forma absurda mientras huye de la policía abatido a balazos por un “buen ciudadano armado” en un mensajito que según un señor que sabe mucho de esto y que se llama John Hopewell al que dejo hablar: “… confirma tanto la enemistad de clases como esa identificación total con el momento presente, que hizo que los delincuentes y la cultura que representaban fuesen figuras tan atractivas para los españoles amedrentados por su pasado y por las dudas del desencanto”. Esto lo dice un seño.



La cinta muestra un emotivo código de conducta basado en la confianza mutua entre los desfavorecidos sociales que se verá contrapesada por la rígida estructura jerárquica donde existen pequeños caciquillas (ojo al papelón de Quique San Francisco como “El marqués” hasta los desgraciaos de los navajeros destinados a convertirse en carne de cañón cuya sangre engrasa los desajustes del sistema social.

CURA: “Quizá no seas tú culpable… la sociedad…”.
EL PIRRI: “No, no, es que yo soy muy malo, muy malo. Y si no soy malo, no soy nada”.

Oso de oro en el Festival de Berlín, “Deprisa, deprisa”. Realizada por Carlos Saura, se centra en la espiral criminal que acaba absorbiendo y destruyendo a un grupo de muchachos: Pablo “El Mini” (José Antonio Valdelomar), Sebas (José María Heras), “El Meca” (Jesús Arias) y Ángela (Berta Socuéllamos), habitantes todos ellos del aún conflictivo barrio de Villaverde. Los delitos de los protagonistas se van convirtiendo cada vez en acciones más complicadas hasta el fatal desenlace. Destacar la banda sonora de los Chunguitos en un documento que a mi me suena a bastante preparado (comercial combinación de miseria+violencia+sexo).

“Colegas”, de Eloy de la Iglesia, protagonizada por Antonio y Rosario Flores acompañados por José Luis Manzano (mejor amigo de él y novio de ella). El film narra la historia de los tres chicos que habitan un barrio suburbial y que sin empleo y sin posibilidades de conseguirlo se resisten a caer en el delito. Después de intentar conseguir dinero de forma legal para que ella aborte deciden realizar un atraco que saldrá rana y que les meterá en el mundo del “hampa madrileño”. Antonio será asesinado por un esbirro de Quique San Francisco. Rosario y Manzano romperán con sus familias para largarse a vivir “lejos de aquí” (tema de Antonio Flores, mártir que parece purgar con su muerte los “pecados” de todo un grupo social). Quizá sea el intento más serio de recorrido por el infierno de la incultura y la violencia asociadas a las relaciones personales en entornos de pobreza.



“Esa paz de la que tanto hablan la encuentras así, esnifando un poco de polvo”. José Luis Manzano en “El pico”.

“El pico”, de Eloy de la Iglesia, no mostraba ninguna piedad a la hora de rajar a las dos instituciones todavía sacrosantas en aquellos años 80 en según que estratos sociales y que eran la familia y la guardia civil. Manzano es hijo de un comandante de la guardia civil cuyo mejor amigo es hijo de un dirigente abertzale, con el que comparte una extraña relación sexo-drogas con una prostituta. La película es un folletín de choque contra todo y todos.

Su segunda parte se dedicaría ya en los créditos a “los presos que conocimos en Carabanchel y a todos aquellos que luchan contra la esclavitud de la heroína”. Tras verse envuelto en el asesinato de dos narcotraficantes en Bilbao y pese a el ocultamiento de pruebas que realiza su padre el joven acaba en prisión (impresionante la aparición de “El Pirri”, Manzano experimentará las injusticias y horrores del sistema penitenciario que le llevarán a sumergirse de forma aún más profunda en el mundo de la droga.



A mediados de los 80, Juan José Moreno Cuenca, alias “El vaquilla” participaría en un supuesto guión autobiográfico al ritmo de las rumbitas de Los Chichos que cuenta una vida trashumante y plagada de pequeñas fechorías, entradas y salidas recurrentes del reformatorio, fugas frecuentes, drogadicción hasta su conversión en líder carismático de su propia banda.

Evidentemente en algún punto hay que terminar el artículo, sabiendo que me dejo muchos títulos y que cada uno de estos merece un análisis individual, de todas maneras os facilito y propongo que me ayudéis a completar una lista con las películas quinquis de los años 70-80. El cine español quinqui ha tenido después sólo dos películas dignas de mención, “Tres días de libertad” y “Barrio”.

La corea (1.976)
Perros callejeros (1.976)
Camada negra (1.977)
Juventud drogada (1.977)
Chocolate (1.979)
Perros callejeros 2 (1.979)
Deprisa, deprisa (1.980)
La patria del rata (1.980)
Maravillas (1.980)
Navajeros (1.980)
Los últimos golpes de “El Torete” (1.980)
Todos me llaman “Gato” (1.980)
Colegas (1.982)
El pico (1.983)
El pico 2 (1.984)
De tripas corazón (1.985)
Perras callejeras (1.985)
Yo, “el vaquilla” (1.985)
27 horas (1.986)
La estanquera de Vallecas (1.987)
Matar al Nani (1.988)

1 Comments:

At 8:38 p. m., Blogger Beige said...

Ay Poch, qué cosas te gusta ver. Es que tú eres muy así, muy rarito (y por tanto, muy pocholito(sin haberlo preparado me ha salido un pareado)). ¡Qué tonterías te escribo!
Me gustó mucho la película del otro día porque no salía nada asqueroso (aparte de la escena donde degüellan a la chica). Me refiero a la película "seminal" de los vampiros de la américa profunda (¿Los viajeros de la noche?).

 

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